lunes, 12 de mayo de 2008

CENTENARIO DEL CLUB PACASMAYO

Graciela S. Zárate León

Hay muchas expresiones de la voz paterna que tienen en el recuerdo la posibilidad de actualizarse en otros momentos y en otros escenarios para pintarlos con los pinceles de una exacta sabiduría. Yo conversaba con mi padre sobre muchos temas de la vida familiar y social pacasmayina. El tema “club” estuvo presente muchas veces en esas charlas del crepúsculo. Yo tenía una grabadora y me gustaba impregnarla de su voz. Hoy la estoy escuchando. Mi padre, don Alberto Zárate, me dejó perfiladas las palabras con las que empiezo mi homenaje al Club Pacasmayo, en el día de su Centenario.

En momentos en que la fragilidad de las instituciones está tan presente porque los embates de la vida moderna van trastocando los cimientos de las convicciones, formas de vida, filosofías y esencialidades humanas, hablar de un núcleo social como el Club Pacasmayo, anidado en ese entrañable puerto norteño, y de su cumpleaños número cien, es como un respiro de alivio y un atisbo de esperanza en escenarios re-creados donde los grupos humanos puedan seguir ensayando la unión, la solidaridad, la alegría y el sabor del encuentro y de la amistad.

El hecho de cumplir Cien Años de Vida, nos habla de una institución con una larga historia y esa historia, indudablemente, es también parte de la historia más significativa de la provincia, del puerto y de la gente que habita en ellos.

Atisbando en el pasado nos trasladamos a principios del siglo XX y vemos a un grupo de hombres jóvenes y de mediana edad, todos ellos amigos mayormente, pacasmayinos. Se cuenta que ellos se reunían diariamente en la botica de Don Manuel Ainzoaín que quedaba en la Plaza de Armas, para charlar, contar y comentar los acontecimientos y chismecillos del lugar. Estas charlas estaban acompañadas de sabrosas parrillas de pollo, churrasco o cabrito.

En el vaivén de esos días, uno de los integrantes del grupo, don Demetrio Padilla, bautizó al grupo, entre risas y afectos sinceros, como “El Club Parrilla” y poco después, para identificarse todos con mayor precisión, se condecoraron con un distintivo que era una parrillita de hojalata adornada con una cinta verde “como si ella quisiera significar una esperanza para el devenir de los tiempos”.

Fue “El Club Parrilla”, poco tiempo después, quien alentó la formación de una institución representativa de la sociedad pacasmayina. Y así nace, el 19 de abril de 1903, el Club Pacasmayo, cuyo primer presidente y vicepresidente fueron los Sres. Aurelio Herrera y Lucas Rodríguez.

Esta primera sesión la presidió el Sr. Francisco de Aliaga quien manifestó “que todos habían concebido el propósito de establecer un centro social que tuviese por objeto proporcionar a sus socios y familias las distracciones admitidas en la buena sociedad”. Así mismo, el Sr. Víctor J. Sousa dijo que el iniciador de este proyecto había sido el Dr. Lucas Rodríguez con la idea de que “este centro social sirviese a la vez que de reunión culta para los socios, de unión y solaz para las familias”.

El primer local del Club Pacasmayo estuvo en los altos del Hotel Perú. Poco tiempo después se trasladó al inmueble de la familia Herrera, situado en la ribera del puerto que es el que hasta ahora se ocupa. Durante la presidencia del Sr. Benjamín del Solar , en 1935, y con la colaboración del consocio, entonces Ministro de Marina, Contralmirante Héctor Mercado, se logró que el Estado donase al Club el terreno ribereño adyacente a este inmueble, que tiene un área de 420 metros cuadrados. El mejoramiento del local se lleva a cabo en forma constante por las diferentes Juntas Directivas.

Son acontecimientos importantes en los primeros años de historia del Club Pacasmayo, el reconocimiento que hizo destacando los valores morales de dos valientes varones: el Dr. Valdemaro Mendoza, por su respuesta profesional y abnegada frente a la primera epidemia de peste bubónica que causó muchas víctimas y mucha inquietud en los habitantes; y un joven alemán, Adolfo Weiszflog, empleado de la casa comercial Hilbk Kuntze, hijo de uno de los principales accionistas de esta firma en Alemania, quien se brindó espontáneamente, como un verdadero héroe civil, para servir de enfermero y aislarse con las víctimas de la peste durante tres meses en un nosocomio de emergencia, situado en las afueras de la población.

Como acontecimientos muy notables el Club Pacasmayo tiene en sus páginas de vida la presencia de dos presidentes del Perú: en julio de 1906, Don José Pardo y en 1943 Don Manuel Prado. Ambos fueron acogidos en sus salones con una elegante fiesta y con la presencia de personas destacadas de la provincia y departamentos vecinos. También estuvieron en sus salones personajes como los expresidentes, General Miguel Iglesias y Mariscal Andrés Avelino Cáceres.

Hay una etapa también muy larga y muy nutrida de acontecimientos significativos en los últimos cincuenta años de vida del Club Pacasmayo.

La presencia de la Fábrica de Cemento Pacasmayo SA., hoy, Compañía Cementos Norte Pacasmayo SA., transforma la vida de este querido pueblo y al mismo tiempo se va advirtiendo un progresivo aumento de sus habitantes (al iniciarse el siglo XX Pacasmayo tenía 2,000 habitantes; al iniciarse el siglo XXI son, aproximadamente, 28,000 habitantes). La vida de un pueblo de agricultores y comerciantes, se va transformando en la vida de un pueblo industrial. La presencia de profesionales y técnicos peruanos y extranjeros, la dirección administrativa, la convocatoria de especialistas en profesiones diversas, permite que este centro social se revitalice con nuevos socios.

Es importante señalar que la honda de cambio de los tiempos modernos en puntos de vista sociales cada vez más democráticos, flexibiliza la admisión de socios y da lugar a que los cuadros directivos se amplíen y se renueven. Se cuenta entonces, en algunos casos, con presidentes que son trabajadores o directivos de la Cía de Cemento, el Sr. Francisco D’Angelo y el Sr. Pablo Carreño, entre otros.

Pero los hijos del lugar son los que marcan el rumbo continuo de este centro social. Y, con una especial deferencia, ánimo y afecto aseguran la permanencia de esta institución. Tenemos una amplia relación de Juntas Directivas entre las cuales nombramos a algunos Presidentes: el Sr. Alberto Lau, Estuardo Saavedra, Samuel Gleiser, matizando esta lista la presencia de la primera Presidenta, Sra. Anita Reaño de Conroy.

Constituye también un ejemplo de esta expresión espiritual afectiva y deferente la actual Junta Directiva en la cual apreciamos rasgos muy generosos y encomiables al preparar con mesura, y a la vez, elegancia y fineza, la celebración de este Primer Centenario sorteando todas las dificultades que caracterizan al momento actual . Le alcanzamos una felicitación y reconocimiento en la persona de su Presidente, Sr. Estuardo Saavedra y de su querida esposa, Sra. Marcela Flores, quien tiene una especial presencia en este momento de conmemoración del Primer Centenario del Club Pacasmayo.

En esta honda de cambios trascendentales hay que destacar la mirada innovadora de esta institución, que desde hace muchos años, sumó en la lista de sus socios a las Mujeres, invitándolas a formar parte, de manera independiente, en la cédula de socios inscritos en este centro social. Hacemos mención en este momento a la directiva que presidió el Dr. Nelson Chamochumbi. Indudablemente, una nota de avanzada.

En el espacio interior de este centro social se han llevado a cabo muchas fiestas que forman parte de su tradición, por ejemplo la fiesta de Año Nuevo, de 28 de Julio, de Carnavales. Pero también el club está pronto a realizar reuniones y eventos como conferencias, exposiciones, recitales, contribuyendo así al desarrollo cultural de sus socios y muchas veces, de la colectividad pacasmayina. El programa que en esta ocasión se ofrece corrobora estas palabras: la Presentación del Grupo de Zarzuela del Club Regatas Lima, la Gran Noche Deportiva, la Exposición de fotografías y pintura de autores locales e invitados, así como el Almuerzo Criollo y la Fiesta de Gala son actividades que rubrican el deseo de celebrar su historia centenaria como asociación de carácter social.

Un siglo de vida institucional nos habla de muchísimas sesiones, cientos y cientos de actas, de múltiples actividades realizadas, de anécdotas y datos interesantes, de sesiones con diversos ritmos de empuje, de frustración, de empeño, de tesón y de trabajo. Llevar adelante una institución como ésta exige hacer todo lo posible por dotarlo de un ambiente acogedor, humano y placentero, distinguido y decente, estable, prudente y cada vez más autónomo y democrático. Hoy, indudablemente, el ritmo de la vida ha cambiado. Los seres humanos necesitamos lugares de encuentro, espacios vitales en humanidad y solidarios, cada vez más, en valores. Necesitamos cada vez más, ensayar la amistad, aprender la donación, experimentar el diálogo.
En estos CIEN AÑOS DE VIDA del CLUB PACASMAYO hacemos votos porque su presencia en nuestro querido puerto esté animada en todo momento por estos principios que son los que aseguran una vida más digna, más generosa, más placentera y más humana.

3 comentarios:

Maria Elisa dijo...

Gracias por la nota, me interesa mucho conocer la historia de nuestro hermoso Pacasmayo, en especial me llena de honra descender de ilustres pacasmayinos como el Dr. Lucas Rodriguez, hermano de mi abuelo paterno; y el Dr. Valdemaro Mendoza mi bisabuelo por lado paterno tambien. Seguire con gran interes sus escritos.

Unknown dijo...

Que interesante, resulta que mi abuelo Don Manuel Ainzoaín, casado con mi abuela Mercedez Arana Ugaz,era el propietario de la botica La Española, donde también se jugaba el rocambor, juego que practico y que en Lima es poco conocido.
Don Manuel y doña Mercedes tuvieron 10 hijos desgraciadamente todos fallecidos, pero los recordamos con mucho cariño.
Dr Carlos Lamas Ainzoaín
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Paolaza1 dijo...

Muchas gracias, mi tía Graciela desde las estrellas sigue brillando con sus escritos y poemas